El rincón de los cafeteros

cafe

Tiene gracia que una persona como yo que lleva años sin probar el café con cafeína cree un blog sobre el café, pero así de chulo soy yo y en el fondo es porque lo hecho tanto de menos que por eso tengo que desahogarme aunque sea escribiendo sobre él. También quiero dejar claro desde el principio que cafemozart es el rincón de los cafeteros, vuestro rincón, espero que compartáis vuestras experiencias u ocurrencias con nosotros porque serán bien recibidas.

Aún recuerdo mi último sorbo de café con cafeína y cuando dije hasta aquí he llegado, me podía tomar al día tranquilamente 6 o 7 cafés pero además con leche, viajaba mucho y en cada parada me echaba un cafetito, por lo que las visitas al baño eran constantes y en aquel momento no era consciente de por qué estaba siempre tan alterado.

Ni mucho menos quiero hablar mal del café porque ahora mismo daría cualquier cosa por tomarme uno, pero al estar tan deshabituado me empiezan a temblar las manos y tengo una mala sensación por todo el cuerpo, lo sé porque a veces en los bares se equivocan (o no) y no te ponen café descafeinado. Evidentemente he estado en “el otro lado” y soy consciente de lo bien que viene por las mañanas para despertarte, conozco a un montón de personas que dejan de serlo hasta que no se toman su cafetito bien caliente y no es casualidad que algunos lo consideren como si fuese oro.

Aún recuerdo cuando vivía con mis padres y el olor a café y tostadas por la mañana invadía mi habitación, prácticamente levitaba e iba para la cocina flotando para desayunar más feliz que todas las cosas. En este sentido el buen café es muy importante porque no todos están igual de buenos, aunque reconozco que hay ciertas marcas blancas que me encantaban, aunque ahora no sabría muy bien cuales saben mejor, más fuertes, más suaves, etc…

En fin cafeteros, después de haber roto el hielo escribiendo veo que no se me da tan mal esto, en los próximos posts os iré contando aventuras y vivencias personales que siempre tenían el mismo denominador común: mi amado café.